bebe

Desde el nacimiento del bebé, el bebé es consciente de las formas, colores y sonidos que lo rodean. Sus oídos son demasiado sensibles para tolerar ruidos discordantes pero disfruta de la música agradable. Cuando uno de los padres lo abraza, le da mimos y lo balancea, el bebé obtiene sensaciones de tacto y equilibrio. Más tarde, cuando ya ha adquirido la capacidad de movilidad corporal, el bebé puede influir en la estimulación que alcanza. Todos los niños nacen con un placer por lo nuevo.

Con un entorno rico y variado, el bebé puede pasarse durante horas y horas observando algo nuevo y probándolas. Si los padres le recompensan por esto, esa búsqueda por la novedad formará parte de su personalidad y perdurará toda la vida. Los padres deben saber diferenciar entre proteger al bebé de los peligros y dejarle que vaya descrubiendo cosas nuevas. Si traumatizamos al bebé por explorar algo nuevo, es probable que se convierte en una persona que odia los cambios y no quiere conocer nada nuevo.

Cuando un niño va a la guardería o bien, comienza a ir a la escuela, el aula en la educación Inicial, es de trascendental importancia para el proceso de enseñanza aprendizaje, pues es en ellos, se brinda al niño y la niña la oportunidad de vivir, situaciones de aprendizaje en todos las aéreas del desarrollo infantil: cognitivo, socio-afectivo, motriz. El ambiente de aprendizaje del niño es cambiante y dinámico, lo cual supone que el ambiente debe   cambiar a medida que cambian los niños, sus intereses, sus necesidades, su edad y también a medida que cambiamos nosotros, los adultos, y el entorno en el que todos estamos inmersos.

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