¿Sabes qué es el frenillo en los bebés? No se trata de un problema grave, pero puede interferir en el habla y la alimentación.

El denominado frenillo lingual es un pliegue que une la lengua con la superficie inferior de la boca, justo detrás de los dientes.

Algunos niños, al nacer presentan un frenillo demasiado corto. Esto les impide mover de forma adecuada la lengua y que puede afectar al desarrollo del lenguaje por una mala pronunciación de las palabras.

Suele detectarse entre los 2 y los 3 años de edad y los casos más graves pueden solucionarse con una pequeña operación quirúrgica.

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En la mayoría de los casos, los problemas de frenillo perjudican tanto a la madre como al bebé.

Hasta aproximadamente el primer año de vida, el frenillo de la lengua no causa problemas a la hora de articular sonidos o de succionar la leche materna. No obstante, a partir de esta edad su longitud sí que puede llegar a ser un inconveniente.

Cuando este pliegue mucoso no crece lo suficiente o aparece muy cerca de la punta de la lengua, se dice que el niño presenta un frenillo corto o una anquiloglosia, una anomalía congénita que puede impedir al pequeño sacar la lengua más allá de la línea de los dientes y que, por lo tanto, dificulta el movimiento necesario para producir ciertos sonidos.

También puede tener repercusiones en la lactancia. Como el bebé con frenillo no apoya la lengua de la misma forma, ni con la misma fuerza, puede ser la causa de grietas y dolor en el pecho de la madre. Si es tu caso, consulta con tu matrona para que suspender la lactancia materna sea la última opción.

Un poco de historia

Antiguamente se diagnosticaba y remediaba la anquiloglosia nada más nacer el niño, y durante siglos las comadronas se encargaron de cortar los frenillos, pero a mediados del siglo XX la lactancia materna perdió popularidad y la frenotomía de rutina dejó de ser habitual. Cuando había dificultades, la solución más sencilla era suspender la lactancia materna e iniciar la administración de leche artificial.

En el siglo XXI, existe un mayor compromiso con la lactancia materna, lo que ha vuelto a poner de actualidad los problemas derivados de un frenillo sublingual corto y la búsqueda de soluciones compatibles con la lactancia.

¿Tan importante es que los bebes puedan mover la lengua correctamente desde el principio?

La movilidad de la lengua es de vital importancia para la buena marcha de la lactancia, y para que ésta resulte placentera para la madre y efectiva para el niño.

Puede ocurrir que el bebé tenga frenillo corto pero que esta circunstancia no le cause problemas a él ni a su madre, gracias a la capacidad de adaptación del pecho materno y a la propia fisiología de la glándula mamaria. Si un niño crece y aumenta de peso correctamente, y su madre tampoco siente dolor al amamantar, no es necesario realizar intervención alguna, salvo que se quieran prevenir otros posibles problemas futuros (recordemos que la lengua no sólo es importante para mamar, sino que influye de manera decisiva en el desarrollo de toda la cavidad oral, por lo que repercute en la dentición, el habla, la respiración y puede incluso determinar la propensión a sufrir problemas como otitis, sinusitis, etc).

Los bebés deben realizar una compleja coreografía con la lengua para obtener una buena y efectiva transferencia de leche y para no dañar el pezón. Hay cuatro movimientos principales que la lengua del niño debe realizar:

– Extensión: acción de sacar la lengua hasta cubrir la encía inferior con la lengua y mantenerla en esta postura mientras dura la toma.

– Elevación: acción de alzar la lengua hacia el paladar para comprimir la areola y poder así “ordeñar” el pecho.

– Latarelización: la habilidad de mover la lengua a ambos lados de la boca.

– Peristaltismo: movimiento ondulante de la lengua que permite llevar la leche hacia la faringe para ser deglutida.

La anquiloglosia puede impedir o restringir estos movimientos, dificultando o imposibilitando un buen agarre del niño al pecho, lo que a su vez puede hacer que la transferencia de leche sea insuficiente. El niño con anquiloglosia realiza movimientos compensatorios de succión para evitar que el pezón se le escape de la boca (uno de los más habituales es comprimir el pezón con la encía inferior), que a su vez provocan traumatismos de grado variable en la mama.

En la mayoría de los casos, los problemas de frenillo perjudican tanto a la madre como al bebé. Si es tu caso consulta con tu matrona.

 

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