La llegada de un hermanito o hermanita pequeña a la familia puede ser un momento muy duro para el primogénito. Hasta la fecha, él o ella ha sido el centro de todas las miradas, los mimos y las atenciones de los papás y ahora, de repente, de un día para otro, tiene que ceder parte de su espacio a una personita pequeña, llorona que se pasa demasiado tiempo en los brazos de su mamá.

Por mucho que durante nueve meses, los padres hayan estado avisando al hijo mayor sobre la llegada de un hermanito y les hayan intentado hacer partícipe de su alegría por la nueva paternidad, el niño no consigue entender esa emoción, ni siquiera es capaz de adivinar cómo va a cambiar su situación.

Los celos son sentimientos inevitables. Hay niños que lo pueden llevar peor y otros mejor, pero todos se sentirán algo desplazados, menos atendidos y destronados. Tarde o temprano se irán acostumbrando a su nueva situación, a compartir el cariño de los papás, de los tíos y los abuelos con ese bebé al que todo el mundo le dice que tiene que querer.

Es muy posible que desde el nacimiento del nuevo hijo o, incluso, unas semanas antes de que salga de la barriga de su mamá, el niño se muestre irascible, mimoso, con rabietas y enfados absurdos. Intuye que algo está pasando pero no sabe comprenderlo. Ellos ven y escuchan todos nuestros comentarios y nuestras reacciones, aunque pensemos que están distraídos. Van recopilando información y empiezan a sentirse inseguros.

Hay que tener mucho tacto y ser muy pacientes con los hermanos mayores cuando llega un bebé a casa. Debemos estar atentos a nuestras acciones y demostraciones de cariño y hacer un esfuerzo por prestar la misma atención a ambos. Para los padres también es un momento complicado pero, nosotros sí sabemos que los queremos a los dos por igual, mientras que el hijo mayor, puede dudarlo y pensar que queremos más al pequeño.

Para ellos es todavía más duro y complicado, lo pasan peor de lo que nos imaginamos, por lo que tenemos que intentar ser más comprensivos con su comportamiento irracional pues, posiblemente, sólo quieran llamar y recuperar la atención que se está llevando su hermanito pequeño.

 

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