El trabajo de parto  es el que puede generar más tensiones y dificultades. El parto es un proceso fisiológico en el que los tejidos maternos se expanden a la vez que el cráneo del bebé se contrae para poder atravesar el canal del parto. No tendría por qué haber problemas. Sin embargo, no siempre es tan sencillo.

Puede ser que las contracciones no sean eficaces o que el cuello del útero no dilate; en esos y otros casos, el bebé puede quedarse atascado y acumular gran tensión en la base del cráneo, justo en el lugar de encuentro de un gran número de importantes nervios y membranas. Esta tensión suele traducirse en la sobre excitación del sistema nervioso, o en la comprensión de alguno de los nervios.

Por ejemplo eso fue lo que le sucedió a María Cecilia, que después de varias horas detenida en el canal del parto, cuando nació manifestó desde el principio graves cólicos del lactante y constantes regurgitaciones. La tensión en la base del cráneo comprimía el nervio vago, que es el motor del sistema digestivo. Y esto le provocaba malestar.

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