Imaginad, como en muchas películas ha pasado, que se pudiera elegir el sexo del bebé; si preferís tener un niño o una niña. Habría padres que desearían hacerlo, mientras que otro preferirían el factor sorpresa. Lo cierto es que no puedes decírle al médico qué sexo quieres pero sí puedes hacer algunas cosas para intentar conseguirlo. Se trata de pequeñas acciones que se pueden tener en cuenta y que no perjudican ni al bebé ni a la madre. Parece que entre las personas la creencia de la comida relacionada con el sexo del bebé es muy fuerte. Por eso este mito propone comer carne roja, papas fritas y muchas bebidas gaseosas si se quiere tener un varón. Si, por el contrario, quieres una niña hay que alimentarse a base de pescado y vegetales. También chocolate.

El satélite que ronda la tierra tiene una gran influencia en la naturaleza. Se dice que quienes quieran a un varón deberán tener sexo de noche y durante la luna en cuarto creciente o menguante. Por otro lado, los que quieren tener una hija deberán apelar a la tarde o al atardecer y durante la presencia de una luna llena.  La tabla china se basa en los astros, en la posición de los planetas y en su influencia sobre el sexo del bebé. Para usarla hay que calcular el mes en que se concibió al niño y la edad lunar que la mamá tenía en ese momento. La edad lunar se calcula sumando el año con los meses en que se nació. Con la tabla china también podéis influir en el sexo del bebé.

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