Con la llegada del calor aumenta considerablemente el riesgo de deshidratación, sobre todo, en el caso de los niños y de las embarazadas. La Organización Mundial de la Salud recomienda tomar entre 2 y 2,5 litros de agua al día. Dado que solo el 30% del agua que tomamos proviene de los alimentos, el resto hay que beberla de forma directa durante el día y sin esperar a tener sed, ya que esto es un síntoma de deshidratación.

Los niños pequeños, en ocasiones, no saben cómo alertarnos de que tienen sed, por que se recomienda ofrecerles agua a menudo. Las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia deben consumir más líquidos que en condiciones normales, así como 3 litros de agua diarios.

¿Y cuándo es recomendable que el niño comience a tomar helados?
El helado es un alimento rico en proteínas, calcio y vitaminas, pero no se debe ofrecer al niño antes de haber cumplido un año de edad. Y esto no es sólo por la presencia de ingredientes que le puedan dar alergia, como por ejemplo los preparados con leche o huevos, sino también por la temperatura. El niño debe ser capaz de tragárselo sin problemas, así como mantenerlo en la boca el tiempo necesario para calentarlo un poco antes de tragarlo.

 

 

Imagen: biogeocarlos

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