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Enseñarle buenos modales

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Si queremos que a nuestro hijos  aprendan buenos modales, no hay que confundir  una sana espontaneidad infantil con dejar crecer en casa a un pequeño salvaje. Las normas de convivencia no llueven del cielo: los padres tienen que enseñarlas. Y hay que hacerlo pronto, porque antes de lo que pensamos ya es demasiado tarde.

A los dos y tres años, cuando el lenguaje empieza a ser más fluido y entendible, pueden aprender a decir pequeñas cosas, que son muy importantes cómo: «gracias» y «por favor». A esa edad, no debemos ser muy exigentes, pero los chiquitos nos imitarán sin esfuerzo si nosotros usamos normalmente con ellos esas sencillas fórmulas de cortesía. También pueden empezar a decir «perdón», «buenos días»…

A los cuatro años, todavía no tienen la madurez suficiente como para esperar de ellos la cortesía de un adulto o de uno más grandecito, pero sí deben saber que hay cosas (como gritar, encaramarse encima de una visita, tocar la comida ajena…) que no están permitidas. Y no sólo porque papá y mamá las prohíban, sino porque los demás merecen consideración por nuestra parte.

A los seis años, un niño ya tiene que tener muy claro que no debe decir secamente «quiero agua», «dame pan» o «anda- te»… El «por favor», «perdón» y «gracias» ya deben estar incorporados.También debe saber disculparse cuando ha molestado a alguien, saludar a los vecinos en la escalera o en el ascensor y no interrumpir continuamente las conversaciones entre los adultos. En la mesa tiene que saber manejar los cubiertos y al contestar el teléfono, saludar y avisar a papá o mamá.

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Silvia Martínezhttp://bebesyembarazos.com
Educadora social, fotógrafa y amante de la vida. Tengo bastante experiencia en diseño gráfico, montajes, restauración, carteleria, etc. Dentro de mis aficiones tengo que decir que me fascina dibujar, la música, el cine, leer y, claro está, escribir (tengo algunos cuentos y relatos cortos)... ¡entre muchas otras cosas!

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