lactancia

Las necesidades de un bebé no son muy complicadas. Básicamente tu bebé necesita comida, sueño, amor y juegos. Lo que sí puede ser un reto es saber cuándo necesita cada cosa. Tampoco es fácil mantener un equilibrio entre las necesidades de tu bebé, las de tus otros hijos, las de otros miembros de la familia y las tuyas propias. Muchos padres descubren que seguir una rutina o un horario regular con su bebé les facilita la vida. Por una parte, tendrás un patrón predecible de cómo transcurrirán los días con tu bebé, y por la otra, tu bebé sabrá también qué pasa primero y qué después. Por ejemplo, sabrá que después de la siesta de la mañana le das pecho o biberón, y luego juegas con él o lo llevas de paseo.

Otra ventaja añadida de mantener una rutina regular es que, cuando estés lista para dejar a tu bebé un rato con los abuelos, la transición será más fácil. Al seguir su rutina habitual, tu bebé se sentirá más seguro, y los cuidadores podrán anticipar cuándo estará hambriento, con sueño o con ganas de jugar o salir a pasear. Los expertos no se ponen de acuerdo en cuándo y cómo establecer una rutina, ni siquiera en si necesitas establecer una rutina para tu bebé. Pero muchos pediatras opinan que los bebés están listos para seguir un horario entre los 2 y 4 meses de edad.
Sin embargo, tu bebé podría empezar a seguir un horario bastante predecible mucho antes, incluso cuatro o cinco días después de su nacimiento. Si es así, podrías alentarlo con mucha suavidad a seguir su recién iniciada rutina natural.

Si tomas nota de las horas en que tu bebé come, duerme y está despierto y alerta, podrás entender sus ritmos naturales y descubrir cualquier patrón de horario que empiece a establecerse. Durante los días posteriores al parto, muchos padres anotan cuándo su bebé come, hace sus necesidades y orina, cuándo duerme y durante cuánto tiempo, etcétera.

Mientras tu bebé sea un recién nacido, es especialmente importante que tome suficiente leche de pecho o de fórmula para evitar problemas como un aumento de peso insuficiente o la deshidratación. No le niegues nunca a tu bebé alimento o sueño cuando parezca necesitarlo, simplemente porque aún no le toca, según el horario establecido. Hazle caso a tu instinto. Aunque tu bebé haya comido hace sólo una hora, si llora como si tuviera hambre, atiéndelo y ofrécele de comer. Si, según su horario habitual, es su hora de dormir la siesta pero está muy irritable, consuélalo antes de meterlo en su cuna. Un horario nunca debe imponerse a costa de las necesidades de tu bebé.

 

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