Si notas que tu hijo tiene falta de hambre o inapetencia, puede ser debido a cosas diferentes. A veces es simplemente porque sí, por lo que no es necesario recurrir a vitaminas extras. Es importante que te fijes si tu hijo siente debilidad, se le ve fatigado o, por el contrario, si tu pequeño sigue jugando, se le ve alegre y con buen ánimo… probablemente solo sea una etapa.

Pero siempre puedes acudir al pediatra, para que le haga un pequeño chequeo al niño y compruebe que todo va bien. A veces los padres nos preocupamos en exceso por la inapetencia de nuestros hijos, pero en muchas ocasiones no tiene mayor relevancia. Un niño podría estar sin comer, perfectamente un día, sin que le pase nada en concreto. Puede que tu hijo pierda peso, se vea enfermo y cansado, en este caso acude inmediatamente a su pediatra.

Pero a veces los niños pueden perder un poco de peso, dada su inapetencia, pero no les ocurre nada. El problema, en esta ocasión, es perseguirles con la comida; hemos de evitar esta actitud por parte de los padres, pues no queremos crear una fobia el menor con la comida.
inapetencia en niños

Es importante observar la cantidad de comida que añadimos en el plato, si nuestro hijo no se come todo el plato… puede ser porque sea una ración demasiado grande para su edad o para su organismo. Intenta reducir el palto que le pongas, recuerda NO es un adulto… puede que nuestro hijo esté lleno y se sienta saciado, comer más de la cuenta tampoco sería aconsejable así que no le obligues a acabar todo el plato.

Por otro lado observa el entorno donde se está criando tu hijo, sobretodo a la hora de la comida. Cuando estéis en la mesa ¿Hay peleas? ¿disputas? ¿discusiones? puede que tu hijo sea sensible a esto y se le quiten las ganas de comer. Procura criarlo en un ambiente de armonía y cuando le hables procura hacerlo con voz suave y con cariño. Probablemente sea una etapa, en la que muchos niños se ven inmersos… pero se le pasará.

foto: telegraph

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