bebe

Cuando tenemos un nuevo miembro en la familia, sobre todo si es el primero, tenemos miedo e incertidumbre. Queremos atenderle a la perfección pero a veces no sabemos cómo hacerlo. Cuando el niño llora es que está pidiendo algo comida, que lo cojan, que tiene sueño y quiere dormir o infinidad de cosas. A veces sigue llorando y ya lo hemos comprobado y descartado todo. Hoy venimos a tranquilizaros y a enseñaros algo importante y muy útil para vuestro día a día con el bebé.

Fijándonos en el rostro del bebé, especialmente en sus ojos, podremos saber el motivo del llanto. Los bebés lloran por enfado o miedo cuando tienen los ojos abiertos y por dolor cuando los mantienen cerrados. La intensidad del lloro se van incrementando gradualmente si se debe a un enfado, mientras que aparecen en su máxima intensidad desde el primer momento en el caso del dolor y del miedo. Cuando un bebé llora la actividad muscular de su rostro se caracteriza por una gran tensión en la frente, las cejas o los labios, y se produce la apertura de la boca y la elevación de las mejillas. En el caso del miedo, los ojos permanecen abiertos casi todo el tiempo. Para el dolor se comprobó que se manifiesta con los ojos cerrados casi todo el tiempo, y en los pocos momentos en los que están abiertos, lo están mínimamente, con la mirada distante.

Con estos resultados que han averiguado con el estudio titulado “Infant Crying: Pattern of Weeping, Recognition of Emotion and Affective Reactions in Observers”, podemos ayudarnos con el bebé pero no lo suficiente para saber qué es lo que le pasa de manera certera.

 

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