A menudo, muchos padres acuden al pediatra para consultarle sobre la fimosis del bebé. Algunas madres preguntan si es necesario “ir bajando” la piel del pene del niño se soluciona el problema. Lo cierto es que este tipo de maniobras resulta peligroso porque puede provocar algún desgarro en el pene del niño.

Todo el cuerpo está protegido por piel, al igual el pene, una piel llega a recubrir totalmente el glande. Esta piel llamada prepucio puede retirarse para atrás dejando al descubierto, el glande. Cuando esto no se consigue, se llama fimosis. La mayoría de bebés suelen tener esta dificultad aunque suele solucionarse de manera gradual. Sólo aquellos bebés donde no se corrige este problema, necesitan tratamiento.

Se cree que la fimosis es una malformación congénita, sin embargo en muchos casos las verdaderas fimosis son “adquiridas”, causadas por las repetidas retracciones forzadas y traumáticas de la delicada piel del prepucio durante los primeros años de la vida. Otra causa que ocasiona la fimosis son los malos hábitos higiénicos que contribuyen a las infecciones. La sintomatología se caracteriza por la imposibilidad de retraer el prepucio, inflamación, escurrimiento y dolor.

El tratamiento para la fimosis es una crema durante unas semanas y si no llega a solucionarse el problema, habrá que operarle. La intervención se denomina circuncisión y elimina la dificultad para retirar el prepucio mediante distintas técnicas.

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