Hay momentos cruciales a la hora de ser madre, y uno de ellos es el día en que toca incorporarse al trabajo y comenzar a jugar a ser una superwoman. Todo lo que hacías en tu día a día, antes de ser madre, más la responsabilidad de tener a tu pequeño retoño, se juntarán en un momento en el que no querrás desprenderte ni un minuto de tu bebé.

Sin embargo, es un momento al que tarde o temprano nos tendremos que enfrentar, y donde lo más importante es no perder los nervios ni obligarnos a hacer cosas imposibles. Los superpoderes no es algo común en la gente de carne y hueso, así que no te exijas demasiado. Las mujeres solemos ser muy exigentes, y más aún en el entorno laboral a la hora de incorporarse al trabajo.

 incorporarse al trabajo después de la maternidad

Una vez finalizada la baja maternal, a todas las madres les preocupa la idea de que su hijo note su ausencia al reincorporarse al mundo laboral. Desvincularse del bebé durante algunas horas es doloroso; por este motivo, es conveniente que la separación eventual madre-hijo, se haga de forma gradual, así el niño no sufrirá cambios bruscos que puedan alterar sus comportamientos y hábitos.

Así pues, anotamos algunas recomendaciones para incorporarse al trabajo que te invitamos a tener en cuenta:

Evitar los remodimientos

Es frecuente el sentimiento de culpabilidad de las madres al dejar a sus hijos al cuidado de otras personas. Sin embargo, no hay estudios que demuestren que los niños de las madres trabajadoras presenten más déficits en su desarrollo que los que permanecen con sus madres hasta llegar la escolarización. Tan solo habrá que replantearse el equilibrio entre trabajo y familia a medida que cambien las circunstancias. Siempre podemos pedir una reducción de jornada hasta que el pequeño cumpla los seis años.

La separación

Como ya hemos apuntado, conviene separarse del niño, de forma gradual y progresiva antes de la reincorporación al trabajo. Se puede empezar con unas pocas horas al día, dejando al niño con alguna persona de confianza, por ejemplo. Eso sí, la madre supervisará en todo momento que todo está a su gusto y al del pequeño.

Lactancia

Hay que desterrar la idea de que lactancia materna es incompatible con jornada laboral. La madre puede almacenar su leche en recipientes, para que la persona encargada de su cuidado se lo administre en biberón según su horario alimenticio. Después, puede continuar con la lactancia materna a demanda, al regreso del trabajo.

Hay que tener muy claro que el destete no debe de coincidir con la vuelta al trabajo de la madre. Así, no se verá alterada la situación anímica del bebé.

Ayuda externa

La madre se verá beneficiada si, al regreso a casa, no piensa en planchar, lavar, cocinar, hacer la compra, etc. Es en este momento, cuando el padre más se debe implicar, para que la mamá pueda estar el mayor tiempo posible con su hijo. Y, en ocasiones, beneficiará mucho a la familia la contratación de una persona que ayude en las tareas domésticas algunas horas a la semana.

Un poco de humor

Y, por supuesto, no pierdas la sonrisa y el buen humor entre tarea y tarea. Una buena forma de hacerlo es siguiendo en redes sociales al Club de malas madres donde además de tomárselo con humor, luchan por los derechos de conciliar la vida familiar y la laboral.

 

Esperamos que estos consejos para incorporarse al trabajo te ayuden a recuperar tu día a día sin agobios. Si de verdad quieres seguir siendo la misma de siempre, recuerda que tener un hijo no te da superpoderes y que parte de tu tiempo se lo tendrás que dedicar a él hasta que comience a valerse por si mismo. En ese momento ya podrás comenzar a disfrutar cada vez de más y más tiempo hasta que abandone el nido. Tiempo al tiempo y disfruta de cada momento… ¡que crecen más rápido de lo que pensamos!

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