No todo en la vida de una criatura tiene que pasar por pulsar botones, escuchar sonidos y ver marcianos que pasan de pantalla a pantalla. En una época de crisis, aprovechamos la oportunidad de hacer cosas juntos, con un presupuesto ajustadísimo y que, además, ayuden a desarrollar su imaginación. Pasaremos un buen rato juntos y nos entretendremos unas cuantas horas. Primero, haciéndolas y, después, jugando. Hacer un juguete, además de suponer una colaboración entre los miembros de la familia, conlleva tres fases diferenciadas:

Primera fase: desarrollo de la creatividad, jugando con la fantasía y la imaginación de los más pequeños para inventar cuál es la Juguete que hemos elegido. Hacemos una lista y la sometemos a votación familiar. La propuesta, por ejemplo, puede ser hacer una orquesta casera.

Segunda fase: diseño del juguete. Dibujamos en un papel con papel y lápiz cómo será el instrumento que hemos elegido y qué materiales emplearemos para fabricarlo (cajas de zapatos, envases de yogures, papel de periódico, gomas, garbanzos,…). Decidimos, por último, como el decoraremos.

Tercera fase: toca hacer el juguete. Con todo el material sobre la mesa, empezamos a realizar el instrumento.

Como hemos decidido, en este caso, que queremos tener una orquesta en casa, la propuesta será hacer:

Una guitarra: con una caja de zapatos, hacerle un agujero en el centro y pegar tres gomas elásticas, imitando las cuerdas de una guitarra. Con un rollo de papel de cocina podemos hacer el mástil.

Un tambor: con una caja de galletas metálica y unos palillos de comida china, ¡tenemos el tambor listo!

Unas maracas: necesitará unas botellas pequeñas de plástico que puede rellenar con garbanzos o lentejas para conseguir sonidos diferentes.

Fuente: con tu mismo

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