¿Sabías que a los bebés también les huele el aliento? En algunas ocasiones será este olor lo que te pondrá sobre la pista de que tu hijo está incubando algo. A algunos niños les huele el aliento, cuando tienen fiebre. En el caso de los bebés, también sucede cuando tienen acetona.

La acetona es una sustancia que crea el hígado y que se encuentra presente en la sangre, producida como resultado de la metabolización de las grasas. Suele aparecer en los bebés cuando usan las grasas que tienen de reserva en el cuerpo para ir transformándolas poco a poco en glucosa.

¿Cómo podemos detectarlo?

Podemos darnos cuenta de este problema porque el aliento del pequeño huele similar al de una manzana ácida, pero siempre es necesaria la opinión de un experto, por lo que ir a un pediatra es la mejor opción, aunque en las farmacias existen unas tiras llantoreactivas que se ponen en la orina del bebé y son capaces de detectar la presencia de acetonuria de una forma bastante efectiva.

Los bebés son los más propensos a tener esta sintomatología dado que no cuentan con la misma reserva de glucosa que tenemos los adultos. A ello hay que sumar los periodos de ayuno que pueden ser ocasionados por infecciones, trastornos digestivos, etc. por lo que su cuerpo usa sus reservas de glucosa para poder evitar hipoglucemia o lo que se conoce como bajadas de azúcar en sangre, razón por la cual hay que prestar especial atención en todo momento al pequeño y consultar con un especialista en caso de que se den estos síntomas.

¿Cuándo suele aparecer la acetona?

Normalmente sucede cuando el bebé tiene alguna infección, vómitos, diarrea o durante un periodo de ayuna bastante prolongado. Asimismo puede aparecer en niños y niñas salas antes de los tres años y suele darse como consecuencia del cansancio, crecimiento o de la propia inapetencia. Siempre debemos hacer que los pequeños de la casa se acuesten habiendo cenado, porque si no cenan durante más de una noche sí puede aparecer la acetona.

¿Qué podemos hacer cuando el niño presente claros síntomas?

Por ejemplo, si el pequeño vomita, lo mejor que podemos hacer es darle líquidos azucarados como puede ser un zumo, un poco de refresco con azúcar o agua con azúcar a cucharadas pequeñas hasta que los vómitos remitan. En caso de que no vomite podemos optar por proporcionarle yogur azucarado, postres con azúcar o una galleta. Lo que no se debe dar es leche condensada o agua con bicarbonato, una creencia muy extendida pero que realmente no contribuirá a que el pequeño deje de tener acetona.

En caso de que la acetona persista durante más de 24 horas, debes acudir al pediatra para que le lleve a cabo las pruebas que determinarán si tiene hipertiroidismo o diabetes.

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