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Tercera parte.  Para averiguar la lateralidad, es preciso examinar el predominio de la mano, del ojo y del pie. La lateralidad cruzada (supremací de la mano derecha y del ojo izquierdo, por ejemplo), puede ser causa de desajustes. La ambidextreza (uso indistinto de ambas manos), tampoco parece ser la fórmula ideal. En general, el niño se decanta por un lado u otro, sea el derecho o el izquierdo.

Te ofrecemos una serie de ejercicios (para que realices con tu pequeño),que por sí solos, no son suficientes para establecer en forma absolutamente rotunda el predominio lateral.

LOS OJOS: En las tres situaciones, el ojo que el niño elige para mirar suele ser el dominante.

1. En el centro de una cartulina o un cartón de tamaño oficio realizar un agujero de las dimensiones de una moneda de un peso, más o menos. Pedirle al niño que sujete la cartulina con los brazos extendidos y mire un objeto determinado a través del orifico (siempre con los dos ojos abiertos). Luego, sin que pierda de vista ese objeto, tiene que ir acercando despacio la cartulina a la cara (es mejor que le hagas ante una demostración). Puede repetir el ejercicio agarrando la cartulina con la mano derecha y después con la izquierda. Los resultados deben ser los mismos.

2. Con una hoja u otro papel de tamaño similar improvisar un catalejo  y jugar con el chico a divisar paisajes lejanos. Explicarle primero que, para que vea mejor a través del artilugio, tiene que guiñar un ojo (pero no le digas cuál).

3. Sigamos jugando. Al otro lado de la puerta, se halla un tesoro. Si en casa hay una que permita ver a través de la cerradura, pedirle que lo haga. Si no, dibujar una cerradura en una hoja, fijarla con cinta entre los barrotes del respaldo de una silla y decirle que mire.

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