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Seguimos hablando de la importancia del hierro y que podría ocurrir si tienes carencias del mismo. Lo ideal es que el aumento de tu volumen sanguíneo se acompañara de un aumento de los glóbulos rojos. Pero generalmente no suele ser así, por lo que se produce la anemia tan característica y frecuente de los embarazos (se calcula que la mitad de las embarazadas la padecen).

Este trastorno no es ninguna tontería. Hay que tener en cuenta que la hemoglobina es la proteína de los glóbulos rojos encargada de transportar el oxígeno por la sangre hasta tus tejidos y los de tu hijo. Por lo tanto, una anemia severa no controlada durante el embarazo pone en peligro el correcto desarrollo del sistema nervioso y el estado de salud del feto.

De hecho, la anemia se asocia a partos prematuros, mayor predisposición a enfermar, bajo peso al nacer, aumento de infecciones en el recién nacido y pérdida excesiva de sangre durante el parto.

¿Tienes anemia? Consulta con tu médico si tienes estos síntomas:

• Cansancio que se hace intenso cuando aumenta la actividad.
• El corazón va más rápido y puede haber bajadas de tensión
• Dificultad para respirar.
• Dolor de cabeza.
• Mareo
• Insomnio.

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