Durante su crecimiento dentro de la barriga materna el niño ha desarrollado su musculatura pero apenas la ha ejercitado, por lo que sus huesos que son los que dan puntos de apoyo a sus músculos no precisaron muchos componentes minerales como el calcio y el fósforo  ya que no necesitaban estar muy fuertes, de ahí que el esqueleto del recién nacido sea muy flexible.

Durante los primeros meses del recién nacido, cuando los huesos aún son blandos y maleables, el bebé disfruta de su flexibilidad. El niño se toca los pies con las manos, acercarse los deditos de los pies a la boca, se coloca con ciertas posturas casi imposibles… que nos hacen ver que tiene mucha flexibilidad. Un estudio reveló que darle un masaje al recién nacido todos los días aumenta tu flexibilidad y además, contribuye a que se mantenga durante más tiempo con dicha flexibilidad. Además, el masaje también le estimulará ya que al bebé le encanta estar en contacto físico con sus seres queridos.

Conforme pasan los años, el esqueleto del niño se va endureciendo hasta que se forman los huesos y, por consiguiente, la flexibilidad corporal se reduce. Existen algunos ejercicios que podemos hacer con el bebé para mantener su flexibilidad y elasticidad. El yoga para bebés puede ser introducido, a partir del primer día de vida como método de estimulación. Para llevar a cabo tu sesión de posiciones de yoga con tu bebé, en primer lugar, debes elegir una buena música, para ayudar a la relajación; con el tiempo, deberás aprender a entender sus preferencias y reclamos, para tratar de complacer y satisfacer sus necesidades.

 

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