Muchos padres se plantean la idea de contratar un seguro privado cuando tienen su primer hijo.

Hace unos años, la atención médica en los centros privados estaba considerada como de mayor calidad, más rápida y más personalizada. Pero, lo cierto es que los seguros privados cada vez están más masificados y se han visto a reducir el tiempo de consulta, como podía suceder con los médicos en los centros de la seguridad social.

En este gremio, como en cualquier otro, existen mejores y peores profesionales, independientemente del centro en el que te atiendan. La única diferencia que puede hacernos decidir el contratar un seguro privado es que, de esta forma, podemos elegir al médico o pediatra que queremos que trate a nuestros hijos, mientras que en la seguridad social, se nos asigna el que se encuentre en nuestro centro de salud.

Sea cual sea nuestra decisión, lo que tenemos que tener en cuenta principalmente, es que podamos tener plena confianza en el médico que lleve a nuestro hijo. A veces, queremos obtener un trato especial, cariñoso, simpático…cuando, en realidad, lo que cuenta es la profesionalidad y los conocimientos del médico para que pueda solucionar el problema de salud del niño o detectar cualquier anomalía a tiempo. Por supuesto, si su trabajo lo hace con una sonrisa, todos salimos ganando pero, no debemos olvidar que lo importante es la salud.

Muchas veces, la falta de mimo es debida a la falta de tiempo. Algunos médicos no pueden entretenerse en la conversación o las alegrías debido al número de pacientes que tiene que atender, pero tenemos que valorar si el tiempo que dedica a auscultar al niño es efectivo, al margen de las carantoñas que pueda brindar.

Por supuesto, lo más importante es que, cuanto menos tengamos que visitar al médico, ya sea público o privado, simpático o antipático, mucho mejor.

 

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