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Es en verano cuando la mayoría de las personas disfrutan de sus vacaciones y, por lo tanto, disponen de más tiempo para estar con sus hijos. Saber organizar el tiempo, ocupando gran parte de él para jugar con los pequeños, repercutirá positivamente en toda la familia. No hay que olvidar que a todos los niños les gusta que sus padres jueguen con ellos y si son pequeños, siempre hacen que el juego sea más divertido.

El juego es un gran medio para conocer mejor a los hijos. A través de él, podemos saber cómo reaccionan ante diversas situaciones, así pues, saber cómo actúan cuando ganan o pierden, saber si tienen o no paciencia para esperar turnos, cómo se comportan ante un rival, si son competitivos, etc. Todas estas observaciones nos serán muy útiles y de gran ayuda en el día a día de nuestros hijos.

Todos los padres deben de tener presente que el juego y el aprendizaje están muy relacionados. Por tanto, aprovechemos este verano para jugar y disfrutar con nuestros hijos, al mismo tiempo que educamos. La playa es un gran lugar para jugar con nuestros hijos, pues existen muchos juegos y deportes que podemos realizar como jugar a las palas, hacer castillos en la arena, adentrarnos en el mar con colchonetas o pequeñas barcas, etc.

Debemos participar con frecuencia de sus juegos y hacerles saber que nos estamos divirtiendo, es impresionante observar cómo disfrutan al ver que su madre o su padre se divierte con ellos y con sus juegos. El papel de los padres en la infancia es fundamental para que el niño aprenda a jugar, para que el juego se más enriquecedor debemos introducir variedades que lo hagan más entretenido y formativo.

Los juegos de mesa son muy educativos y proporciona entretenimiento para toda la familia, desde el más joven hasta el más anciano y favorece la relación entre los participantes. El ajedrez, parchís, dominó o las cartas son muy apropiados para las largas tardes del verano.

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