La llegada de la Super Nany a la televisión ha supuesto un cambio en la metodología educacional de muchos padres.

Hay muchos detractores en cuanto a los métodos utilizados por la psicóloga experta en comportamiento infantil, así como hay también quien opina que las conductas de los más pequeños deben quedar en la intimidad de la familia y no airearlos en un programa de televisión, donde su actitud, comportamiento, relación y consecuencias aplicadas, quedan expuestas al gran público, lo que ello puede provocar, posteriormente, en el día a día de los niños.

Al margen de estas polémicas, es cierto que Super Nany ha mostrado ciertos métodos y consejos que han servido de gran ayuda a aquellos padres que, anteriormente, nunca habían puesto en práctica el hecho de motivar y premiar a los niños por su actitud positiva, así como castigar y obtener una consecuencia negativa, por su mal comportamiento.

Este tipo de programa nos puede llevar a analizar nuestra responsabilidad como padres, nuestros errores y nuestros aciertos. Tal vez, no sería necesario tener que recurrir a un profesional que guiara nuestras pautas y tendríamos que basarnos en nuestra propia experiencia y la educación que hemos recibido. Las familias que se prestan a participar en este reality con fines educativos, presentan un entorno cultural y social “normal”, por lo que, se presupone, han tenido también una educación “normal”.

No obstante, en temas de educación, no se sabe a ciencia cierta cual es la opción más correcta y todos los padres, entendemos que estamos enseñando y educando correctamente a nuestros hijos. Supongo que no habrá ningún padre que, aun sabiendo que se está equivocando, siga con una conducta que pueda perjudicar a su familia.

El aspecto principal que yo destacaría de los métodos Super Nany es la importancia de aplicar al pequeño un castigo para que su mala acción tenga una consecuencia negativa, y por el contrario, premiar y elogiar su buen comportamiento y valorar con mayor intensidad su actitud positiva. Y, esto, ¿no lo hacemos todos los padres? Entonces, ¿realmente, nos enseña algo Super Nany, o el programa nos sirve de consuelo para saber que otros niños también tienen rabietas como el nuestro?

Cada niño es un mundo y nadie mejor que los padres conoce su personalidad, o al menos, debería.

 

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