Las personas podemos ser Rh+ o Rh- en función de que en la superficie de nuestros hematíes se exprese o no una estructura denominada antígeno Rh. Las personas con Rh- no expresan dicho antígeno y si tienen contacto con sangre de un sujeto Rh+ pueden desarrollar un proceso denominado “isoinmunización” frente al Rh, consistente en la generación de mecanismos de defensa contra esa estructura extraña, a la cual destruyen. Estos elementos defensivos son denominados anticuerpos anti Rh.

Aunque el contacto con sangre de personas con distinto Rh no es un proceso aparentemente frecuente, principalmente porque las transfusiones no son muy habituales, durante el embarazo existe la posibilidad de que una madre Rh- pueda crear anticuerpos frente al Rh+ de su hijo, si en algún momento existe un trasiego de sangre entre ambos.

En el 75% de los embarazos hay paso de hematíes fetales a la circulación materna, principalmente durante el parto. Tal condición hace posible que una madre se sensibilice frente al antígeno Rh, produciendo altas dosis de anticuerpos. Estos anticuerpos no tienen efectos sobre la madre pero sí pueden afectar al feto con Rh+, pues los anticuerpos maternos bloquearán el agente extraño (antígeno Rh), destruyendo los hematíes sobre los que asienta y provocando de modo secundario a ello una anemia fetal, que será tanto más grave cuanto más intensa sea la reacción de rechazo.

Existe una medida eficaz para evitar estos procesos de isoinmunización materna frente al Rh, que consiste en la administración de una sustancia denominada gammaglobulina anti-D. Esta vacuna consigue disminuir drásticamente la tasa de madres sensibilizadas frente al Rh y por lo tanto es una medida muy eficaz en la prevención de secuelas fetales por anemia asociada a isoinmunización.

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