Sin duda que la llegada de un bebé es todo un cambio en la pareja, se produce un fuerte impacto y una brusca reestructuración familiar, ya que tener un hijo supone un cambio de identidad al asumir el rol de padres. Existen ciertos aspectos que son importantes que la pareja los empiece ha analizar para afrontar con éxito este cambio vital.

• Tomar conciencia. Es importante que desde el embarazo empiezen a pensar que comienza una vida nueva y que compartan miedos y dudas, apoyándose  mutuamente. Es bueno saber lo que cada uno espera del otro y lo que ambos esperan como padres y como pareja de esta nueva etapa tan fascinante.

• Repartir tareas.  Los tiempos han cambiado. Y con objeto de que todo el peso de la crianza no recaiga sobre la mujer,  es bueno organizar y distribuir las tareas y responsabilidades de los padres, especialmente los que permitan fortalecer  el vínculo padre-hijo.

• Darse tiempo. Las habilidades en la educación y en el cuidado de los hijos se adquieren con la práctica; con los pequeños errores vas a ir aprendiendo, no es bueno exigirse mucho al principio; nadie nace sabiendo.

• Es imprescindible la comunicación. Cuando surja una discusión en torno a los hijos, optad siempre por la comunicación y la tolerancia para resolver juntos el problema, sin ganadores ni vencidos.

• Disfrutar juntos. Es bueno no distanciarse del círculo de amigos que tenga en común o por separado y que intenten encontrar un hueco para disfrutar solos como pareja.  Aunque muchas veces no tengamos ganas y estemos muy cansados, hay que hacer el intento y no separarse.

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