embarazo

El “niño interior herido” o la parte más vulnerable que todos llevamos dentro desde la infancia, guardada bajo muchas llaves, se puede destapar en momentos de estrés provocando que reaccionemos de forma infantil y no como adultos. Siempre se puede retomar, revisitar y transformar a ese niño interior herido. A veces tenemos una pataleta de niño pequeño y no sabemos por qué, y es debido a que nuestro niño interior herido toma las riendas en vez de nuestro adulto. A todos nos ha faltado algo en la infancia, aunque pensemos que hemos tenido una infancia feliz. Si liberamos el dolor que se ha quedado bloqueado en el niño interior herido conectaremos con el niño interior auténtico y podremos desarrollar todo el potencial que llevamos dentro y no llevaremos las circunstancias del pasado como un lastre al presente.

El embarazo es para la mujer una confirmación de su feminidad y de su fertilidad. Aumenta por lo tanto su autoestima y su omnipotencia. Emocionalmente es una etapa de gran labilidad afectiva, la mujer se siente frágil y necesita de atenciones y cuidados. Puede pasar de la tristeza a la alegría y tener desbordes emocionales. Así va del llanto a la risa, al enojo o a la tristeza. Es muy probable que en esta etapa de gestación podamos destapar el “niño interior herido” del que hemos hablado anteriormente. Esta vulnerabilidad se traduce en conductas o actitudes que extrañan inclusive al marido. Este puede reaccionar con desconcierto o impaciencia. A veces cualquier cosa que diga o haga genera en la embarazada reacciones muy intensas. Intenta tomarte el embarazo con calma y cuéntale a tu pareja o familia todo lo que te suceda. Si lo necesitas, puedes consultar esto con tu médico.

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