Sobra decir la importancia de la música en nuestras vidas y, por supuesto, en la de los más pequeños.

Los expertos señalan los efectos positivos de escuchar música incluso durante el embarazo por los efectos relajantes que puede producir en el bebé.

Y, una vez nacido, ¿quién no les canta una nana para que se duerman o se tranquilicen en nuestros brazos?

Al margen de las canciones populares que se han ido trasmitiendo de generación en generación, de un tiempo a esta parte, se ha puesto muy de moda los conocidos “Cantajuego” que, aunque haya algún detractor, la mayoría de padres defiende su práctica por los beneficios y aspectos positivos que aporta tanto a niños como a adultos.

Gracias a este sencillo método audiovisual, los padres hemos recordado antiguas canciones y hemos bailado todas las coreografías que presentan en los vídeos, mientras hacíamos jugar e interactuar a nuestros hijos.

Hemos vuelto a sentirnos niños y hemos perdido el miedo al ridículo, siendo capaces de mostrar los bailes más absurdos en público pues el cometido principal era hacer reír a los pequeños, hacerlos participar de una divertida actividad y sacarles una sonrisa.

Si bien es cierto que cuando escuchas el mismo disco una y otra vez, empiezas a soñar con las mismas canciones y, desde que te levantas, estás tarareando “El burrito Pepe” o “El señor Don Gato”, y puede que empieces a coger cierta manía a algunas canciones, lo que no podemos olvidar es que a nuestros hijos les encanta vernos representar la forma de caminar del cangrejo, o poner una mano aquí y otra allá.

Al margen del CantaJuego, la música es muy importante para los niños y, sin necesidad de tener un gran oído musical, lo esencial es que podamos compartir con ellos momentos tan divertidos y especiales. Cualquier excusa es buena para interactuar con nuestros hijos y sacarles una sonrisa.

 

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