Si tu hijo repite sin cesar “no, no y no” o “mío” y estos latiguillos coinciden con una etapa en la que está más “enfadón”, es probable que tu bebé esté atravesando la crisis de los dos años. Ármate de paciencia: no te queda otra.

El desarrollo de los niños no es lineal, y además cada niño es un mundo. Sin embargo, sí se puede afirmar que en torno a los dos años es frecuente que los padres noten algunos cambios significativos en la conducta de su hijo. Es la etapa de las rabietas, de llevar la contraria a todo, suelen ser más frecuentes las pesadillas, los miedos y los terrores nocturnos.

Solo entendiendo lo que realmente les pasa a los niños a esta edad, podremos ayudarles a sobrellevar lo que muchos llaman la crisis de los dos años y a encontrar las dosis de paciencia extra que necesitarás en mucho momentos.

Para muchos niños de esta edad es el primer invierno de escolarización, y algunos no dejan de ponerse enfermos. Otros empiezan a seleccionar la dieta y a no querer comer alimentos que hasta entonces aceptaban bien.

En torno a los dos añcolumpioos el nivel de razonamiento y de lenguaje les permite escoger y expresar sus elecciones, pero aún de forma imperfecta (lo que le genera frustración si no es entendido). Todo esto suele suceder con el momento en el que quitamos el chupete y el pañal y muchas veces con la llegada de un hermanito. Para qué queremos más.

En el fondo de la cuestión está la autonomía de nuestro hijo, que en esta etapa de su desarrollo da pasos de gigante a la hora de definir su personalidad. Eso quiere decir que disfruta escogiendo las opciones que más le gusta, y al mismo tiempo, que le disgusta tremendamente que no se respeten esas elecciones.

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