Los objetivos prioritarios de la vacunación antígripal estacional son:

  1. La protección de las personas que tienen un mayor riesgo de enfermedad grave.
  2. Reducir la transmisión del virus en la comunidad.
  3. La protección de las personas que son esenciales en la sociedad para hacer frente a una extensión importante de la enfermedad (personal sanitario, personal de servicios públicos, etcétera).

De estos objetivos se deduce, que deben vacunarse todos los niños mayores de seis meses afectados por una patología previa (en los menores de esta edad la respuesta a la vacuna es muy escasa) y esto es algo en lo que queremos insistir, porque no siempre se lleva a efecto de manera adecuada, es decir: hay muchos niños tributarios de la vacuna que por razones diversas no la reciben. 

Para cumplir el segundo objetivo, es decir, para reducir la transmisión del virus en la comunidad, sería necesario no solo vacunar a los niños en riesgo de complicaciones, sino también a los niños sanos, dado que el niño con gripe contribuye en gran medida a extender la enfermedad. En este caso, la vacuna no sólo protege al niño que la recibe, sino que contribuye a disminuir la diseminación de la enfermedad.

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