La leche y los derivados lácteos, como los yogures y el queso, son alimentos de gran importancia durante el embarazo por su alto contenido en proteínas y calcio.

El queso contiene además vitaminas A y D. Durante el embarazo, los quesos más apetecibles suelen ser los quesos blancos de untar descremados, el queso fresco, la mozzarella y los quesos bajos en calorías, por su ligereza y frescura.

Lo recomendables es que tomes entre 2 y 4 raciones de lácteos diarios, entre leche y sus derivados, como queso fresco y yogures, que tienen una composición nutricional muy similar a la de la leche. El aporte graso dependerá de si consumes un producto entero, semidesnatado o desnatado. Tanto la leche como el queso que consumas deben se pasteurizados para prevenir la listeriosis.

Entre medio litro y un litro de leche es una cantidad correcta. Respecto al consumo de queso fresco y yogur, puedes consumir la cantidad que desees. Los quesos curados multiplican el valor calórico si los comparas con los frescos. Así que mejor limitar las cantidades de este tipo de alimento.

La mantequilla y la crema tienen un alto porcentaje de grasas, por eso es conveniente reemplazarlos por quesos de untar y yogures.

queso

Hacer caso a las recomendaciones de tu médico y matrona sobre la alimentación no está reñido con que hagas caso a las señales de tu propio cuerpo. Alimentos fundamentales como la lecho no son tolerados del mismo modo por todo el mundo.

Los lácteos son fundamentales para el desarrollo del esqueleto del bebé, pero no te preocupes si eres de las que “no puede con la leche”, busca alternativas.

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