contracciones

Las contracciones son la forma en que tu cuerpo se prepara para expulsar a tu bebé. Por ello, las contracciones se notan con más fuerza en la etapa final del embarazo. Durante una contracción, tu músculo uterino se tensa y luego se relaja. De esta forma, se crea presión en la parte superior de tu útero para empujar al bebé hacia el canal cervical. Las contracciones se detectan porque son dolores que aparecen por la espalda y llegan hacia el frente de tu útero. Las contracciones siguen un patrón. Se dan de manera regular a intervalos constantes de tiempo.

A medida que avanza la gestación las contracciones se vuelven más intensas y frecuentes. Hacia la segunda mitad se suelen notar como un endurecimiento del abdomen, que se produce de forma regular. Durante las últimas semanas se suceden cada 10 ó 20 minutos, de forma que a veces es difícil distinguirlas de las contracciones del inicio del parto. No hay parto sin dilatación (excluyendo la cesárea) y para que haya dilatación deben producirse contracciones de parto, no las contracciones falsas o de entrenamiento que se han venido produciendo los últimos meses también llamadas contracciones de Braxton Hicks. En cualquier caso, debe haber al menos 2 o 3 contracciones cada 10 minutos y el cuello haber alcanzado un dilatación de 2-3 centímetros para que se desencadene el parto. Para sobrellevar mejor las contracciones de parto se recomienda andar para que el bebé vaya encajándose y descendiendo por el canal de parto.

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