alimentación embarazo

El embarazo es un proceso que requiere de un aporte extra de energía, debido al crecimiento y mantenimiento de las estructuras de la placenta y del feto, los cambios del organismo de la madre para adaptarse a la nueva situación y al aumento del metabolismo basal. Las grasas son necesarias en nuestra vida pero debemos saber qué tipo de grasas no debemos consumir. Las grasas insaturadas son aquellas que protegen nuestros vasos sanguineos y corazón, por lo que en ocasiones se las denomina “cardiosaludables”. Las grasas saturadas son aquellas que, consumidas en exceso, elevan el nivel de colesterol en sangre. Por ello, debemos tomarlas pero no en exceso.

Durante el embarazo se produce una relativa carencia de ácidos grasos poliinsaturados y se está investigando la posibilidad de que el DHA, esté relacionado con la prevención de nacimientos prematuros y de la hipertensión relacionada con el embarazo. Además, un estudio reciente ha desvelado que la vulnerabilidad al abuso de alcohol y las drogas puede comenzar en el útero y estar vinculada a la cantidad de alimentos grasos y azucarados que la madre ingirió durante el embarazo.

El embarazo no es momento para perder peso ni tampoco para mantenerlo, tampoco es que debemos comer por dos, pero si comer lo más sano y nutritivo posible, consumiendo con moderación grasas saturadas y trans así como azúcares simples y priorizando la ingesta de alimentos nutritivos: cereales integrales, legumbres, frutas, verduras, carnes magras, lácteos bajos en grasas y demás.

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