patadas

 

A partir de las 18 semanas de gestación, aproximadamente, las futuras mamás empiezan a sentir los movimientos de su bebé. Las pataditas son indicadores de que el bebé goza de un excelente estado de salud, siempre que estén en relación con el desarrollo y el crecimiento del mismo.

La madre suele notarlas al cambiar de postura, al estirarse y sobre todo al sentarse tranquilamente a descansar. El bebé aprovecha esos momentos para golpear con brazos y piernas la pared del útero materno con períodos de actividad y de descanso. Según avanza el embarazo, la actividad se concentra en determinados momentos del día, por lo que pueden ser bastante predecibles.

El movimiento del bebé está influenciado por la alimentación de la madre y se estimula con el consumo de dulce. Durante este proceso, se produce un incremento de la glucosa en la sangre materna que pasa al bebé a través de la placenta y que anima al bebé a moverse rítmicamente y por períodos cortos de tiempo. Cuando el embrión mide sólo unos pocos centímetros, flota en el vientre materno, se balancea y gira en el líquido amniótico. A medida que va creciendo, los movimientos fetales son cada vez más precisos.

Se comenta entre las madres que durante las últimas semanas de gestación el bebé deja de moverse, pero lo cierto es que le falta espacio y los movimientos se hacen más pausados, aunque sigue plenamente activo en el vientre materno.
Las mamás primerizas suelen tardar más tiempo en reconocer los primeros movimientos de su bebé porque los confunden con gases u otros movimientos estomacales. En cambio, las veteranas son capaces de distinguir mejor estas sutiles pataditas gracias a la experiencia anterior. Además, las mujeres más delgadas suelen sentir los movimientos del bebé más temprano y más a menudo que las más gorditas.

Una vez que se empiecen a sentir con regularidad las patadas, se recomienda observar su regularidad y su frecuencia, porque una reducción en la actividad del bebé podría indicar algún problema. En el tercer trimestre del embarazo, la mamá puede empezar a contar las pataditas del bebé. Los movimientos fetales son un signo de bienestar fetal, aunque hay que tener en cuenta que su intensidad y número es variable en cada feto. A título orientativo, en el tercer trimestre se suele percibir un mínimo de 10 movimientos al día. Y recuerda, más importante que contar cuántas veces se mueve el bebé es percibir, de pronto, que disminuyen los movimientos fetales, teniendo en cuenta que hay días que se pueden notar más o menos movimientos.

De igual modo, diversos estudios han revelado que todos los fetos disfrutan, entre las 21 y las 24 horas, de una fase de vigilia vinculada, al parecer, a la producción de cortisona de la madre. Esta hormona aumenta el sueño de la madre, pero despierta al niño. El desarrollo embrionario transcurre de forma similar en todos los bebés, pero cada niño se mueve de forma diferente en regularidad, frecuencia e intensidad. Las mujeres que están en su segundo o tercer embarazo lo saben porque han percibido las primeras pataditas de cada uno de sus hijos de una forma distinta.

 

Imagen: peque bebes

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