Desde su nacimiento, los bebés tienen que someterse al incómodo, aunque necesario, trance de las vacunas.

Las vacunas sirven para prevenir determinadas infecciosas para lo que se inyecta en el organismo parte del virus o microorganismos específicos causantes de la enfermedad, con el fin de que el cuerpo desarrolle las defensas contra ellos.

Cuando el germen, o parte de él, ha sido introducido en el cuerpo del bebé, su organismo crea los anticuerpos que lucharán contra él, así, en caso de contraer la enfermedad o infección sobre la que se vacuna, esos anticuerpos lucharán contra el virus y los protegerán. Es una forma agresiva, pero bastante efectiva de lograr la inmunidad ante microorganismos atacantes.

Existe un calendario de vacunas regulado por el Comité de Vacunas de la AEP (Asociación Española de Pediatría), que debe ir controlado tanto por el pediatra como por los padres.

Durante las primeras horas de vida, en el mismo hospital donde ha nacido el niño, se le aplica la primera vacuna contra la Hepatitis B que, viene dosificada en tres dosis a los 0, 1 y 6 meses de edad. A partir de ese momento, empieza el calendario pactado que tiene que ser llevado, obligatoriamente, por todos los niños. Así, hay que poner vacunas a los 2 meses, a los 4, a los 6 a los 15, a los 18 meses, a los 4, 11 y 14 años.

Además de las vacunas obligatorias, algunos pediatras recomiendan otras vacunas que ya corresponde a los padres decidir si se las ponen o no a sus bebés, como la Prevenar, la antigripal o las que combaten los diferentes tipos de Neumecoco.

A diferencia de las vacunas contra el tétanos o la difteria, que necesitan ser reforzadas con el tiempo para que proporcionen la protección requerida, el resto de vacunas se inyectan una sola vez o en varias dosis, pero ya no es necesario reforzarlas con el tiempo para que sean efectivas.

Aunque, no es lo más habitual, las vacunas pueden producir efectos secundarios en los bebés y sufrir reacciones como inflamación en la zona del pinchazo o erupciones cutáneas, así como un estado febril leve.

 

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