Es habitual poner pendientes a las niñas y muchos padres se preguntan si deben o no hacerlo, dónde, cuándo y por quién.

Antiguamente, era poco habitual que alguien se planteara perforar las orejas de las niñas recién nacidas y ya se ponían los pendientes en el hospital.

En la actualidad, muchos padres renuncian a esta tradición y prefieren esperar a que la niña sea mayor y decida si hacerlo o no. Igual que antes era impensable ver a un niño con pendiente y ahora, puede verse más de uno.

Entre los argumentos más utilizados por la gente que es contraria a poner los pendientes está el que señala que por qué debemos seguir practicando esa tradición, por muy antigua que sea. Apuntan que poner pendientes a la niñas, no es más que una tradición ancestral pero, no por ello hay que continuarla, sino evaluar si es conveniente o no, como se ha hecho con otras tantas tradiciones.

También hay quien argumenta que por qué tendríamos que aceptar que la niña lleve pendientes en las orejas desde pequeña y luego oponernos a que se ponga un piercing en la nariz. Decidimos por ella cuando es bebé y queremos también decidir por ella cuando es adolescente. ¿Y por qué dos agujeros en las orejas sí, pero uno en la nariz no? ¿Sólo porque el de la nariz, no es tradición? Quizás, dentro de unos años lo sea.

Otro argumento de la gente que no quiere poner pendientes es que podría resultar incómodo, incluso, algo peligroso para el bebé, pues podría engancharse con la ropa y hacerles daño o resultares incómodo para dormir, cuando es lo que más hacen en sus primeros meses de vida.

No obstante, se trata de una cuestión bastante irrelevante dentro del desarrollo y crecimiento de los hijos. Ojalá, todas las cuestiones fueran de tan poco trascendencia pero, habrá otras muchas cuestiones, más importantes, que tengamos que plantearnos a lo largo de nuestra vida, sobre todo, relacionadas con nuestros hijos.

Si no te planteas la cuestión de si ponerle o no ponerle pendientes a tu hija, tampoco es el momento de hacerlo ahora. Encontrarás argumentaciones tanto en contra como a favor. Si dudas es cuando puedes poner en una balanza todas las cuestiones que se plantean sobre este hecho y decidir lo que creas más oportuno.

Se trata de una tradición, sí, pero quizás quieras seguirla más adelante, o la niña quiera hacerlo más adelante, y te podría agradecer que le hubieras ahorrado la decisión, el nerviosismo y la molestia de tener que hacerlo ella.

 

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