El omega 3 –DHA es un ácido graso poliinsaturado de cadena larga, que pertenece a la familia de los OMEGA-3. Los ácidos grasos OMEGA-3 están presentes, de forma natural, en alimentos como el pescado azul. Se ha demostrado que éstos desempeñan funciones importantes en los seres humanos, relacionadas con la prevención de enfermedades cardiovasculares, entre otras. Los alimentos infantiles que incluyen ácidos grasos OMEGA-3 DHA en proporciones similares a las de la leche materna se han relacionado positivamente con el crecimiento del niño, según recientes estudios. Éstos apuntan que los ácidos grasos OMEGA-3 DHA pueden ser uno de los factores que lo promueven durante la infancia.

Para valorar el desarrollo neurológico, un estudio científico comparó dos grupos de niños: uno, cuya dieta era rica en ácidos grasos OMEGA-3 y, en particular en DHA, y otro, cuya dieta era pobre en estos ácidos grasos. Se observó que el primer grupo obtenía mejores resultados, tanto a corto como a largo plazo.De estos resultados se puede sugerir que la presencia de DHA en la dieta puede contribuir al desarrollo del sistema nervioso central y, por lo tanto, de todos aquellos factores, tanto cognitivos como del comportamiento, relacionados con él.

De estos resultados se puede sugerir que la presencia de DHA en la dieta puede contribuir al desarrollo del sistema nervioso central y, por lo tanto, de todos aquellos factores, tanto cognitivos como del comportamiento, relacionados con él.
El DHA influye también en el desarrollo de las células presentes en la retina, por lo que tiene un papel muy importante en el desarrollo de la agudeza visual, aunque no se ha demostrado en enfermedades relacionadas con la refracción. Una dieta rica en OMEGA-3 DHA parece afectar de forma positiva a la agudeza visual, influyendo fundamentalmente en la velocidad de desarrollo.

Todos los estudios parecen demostrar la importancia de incluir el ácido graso OMEGA-3 DHA en la dieta de los niños y, cuanto antes se haga, mejor. Según indican los ensayos clínicos, puede influir positivamente en el desarrollo del sistema nervioso central, y, por lo tanto, en su capacidad de aprendizaje, desarrollo cognitivo y mejora de la agudeza visual, aunque serán necesarios más estudios que confirmen estos hallazgos.

Dejar una respuesta