bebe

En los primeros meses de vida, el bebé no tiene fuerza suficiente para sostener la cabeza. Mantener correctamente las posturas más adecuadas será tarea de los padres. La aparente fragilidad de la cabeza puede impresionarnos. Sin embargo no hay nada que temer. La cabeza en fuerte y flexible, ya que los huesos del cráneo son estructuras primitivas de tejido membranoso sin soldar, que con los meses se irá osificando. Esta composición hace que el bebé pueda atravesar el canal del parto y permite que el cerebro pueda crecer en paralelo al cráneo.

La cabeza del recién nacido es grande, desproporcionada y pesada. Equivale a una cuarta parte del volumen de su cuerpo. Ha crecido a gran velocidad en el vientre materno y lo seguirá haciendo mucho durante el primer año. Sus 35 centímetros de perímetro aumentarán unos 12 centímetros durante el primer año de vida. Con dos años, el perímetro craneal será de aproximadamente 49 centímetros.

Para un correcto cuidado de la cabeza del bebé se recomienda alimentarlo durante los primeros meses con leche materna, ya que favorece la mielinización de las neuronas. Cuando nuestro hijo deje de ser lactante debemos seguir cuidando la calidad de la alimentación, evitando productos refinados, azúcares y sal en abundancia.

Respecto a la costra láctea que a menudo se suele observar en el cuero cabelludo del bebé, decir que esas pequeñas escamas de grasa amarillenta no tienen que ver con la leche, sino con la regulación de la grasa. Basta con lavar la cabecita del bebé con un champú normal, sin rascar las costras. Se puede poner un poco de aceite de almendras un poco antes de proceder al lavado para reblandecer las costras.

 

 

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