Una vez el parto ha tenido lugar, comienza una nueva etapa: el puerperio. Con la llegada del bebe, los padres tienen que adaptarse, el bebé requiere toda su atención y es una gran responsabilidad. Las tareas habituales han de iniciarse de forma progresiva, evitando el cansancio y el estrés. En la mujer suceden cambios a nivel físico hasta recuperar el estado normal del organismo. El útero, la vagina, los ovarios, los músculos abdominales, etc., deben volver a sus dimensiones habituales. Esta recuperación física sucede en un periodo muy corto, entre 6 – 8 semanas siguientes al parto. Con todos los cambios, no es de extrañar que puedas sufrir una pequeña depresión durante los días siguientes al parto. En estos momentos será muy importante la ayuda que puedan prestarte las personas que te rodean, y en especial, tu pareja.

En primer lugar pueden aparecer los loquios. Es la hemorragia o sangre vaginal que se inicia después del parto. Dura aproximadamente dos semanas, los primeros días son de color rojizo, pasando posteriormente a un color rosado. Para la higiene se recomienda el cambio frecuente de compresas, preferiblemente de algodón, para evitar la humedad y la maceración de la zona. También pueden aparecer los entuertos. Son las contracciones uterinas dolorosas que se pueden presentar en los primeros días después del parto. Es posible que si es tu primer hijo no los tengas, las que han tenido más hijos quizás las sufran. Se mejoran paseando, cambiando de postura o tomando analgésicos suaves.

Si se ha efectuado una episiotomía durante el parto, es necesaria que se mantenga siempre la herida limpia y seca para su total cicatrización. Lava los puntos tantas veces como desees si te produce alivio. Y al menos 2 ó 3 veces al día con agua y sal gorda. Y siempre tras defecar u orinar Realiza siempre el lavado a chorro y en dirección de la vagina al ano nunca en sentido contrario y sécala bien, puedes utilizar un secador con aire no excesivamente caliente o simplemente presionar con una compresa o toalla sobre la herida.

  • Evitar los baños de asiento prolongada porque reblandecen la herida.
  • Cámbiate de compresa con mucha frecuencia.
  • No utilices braguitas ni pantalones ajustados.
  • La episiotomía cicatrizará entre los 7 – 10 días después del parto y los puntos aplicados externamente se caerán solos.

 Finalmente, habrá de acudir al servicio de urgencias médicas ante uno de estos síntomas:

  1.  Fiebre de 38ºC o más; aunque en el puerperio puede ser normal una elevación de la temperatura basal a causa de la “subida de la leche”. Si la fiebre persiste 24 horas, consulta a un especialista.
  2. Coágulos grandes o aumento importante del sangrado.
  3. Dolor en la zona baja del vientre.
  4. Loquios fétidos.
  5. Dolor, tensión y enrojecimiento en la zona de los puntos, ya sea episiotomía o cesárea.
  6. Molestias al orinar, con ardor o quemazón.
  7. Enrojecimiento, dolor y calor en los pechos.
  8. Dolor en el pecho, con sensación de falta de aire.
  9. Dolor en las pantorrillas o en los muslos, con enrojecimiento, dolor y calor.
  10. Depresión profunda pasada dos semanas

 

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