Los meses previos al nacimiento de tu hijo dedicarás tiempo a tener todo lo material a punto y a ponerte al día sobre cómo deberás cuidar su ombligo, cómo tendrás que bañarle o si deberás cortarle las uñas o no. Sin embargo, al principio, no será eso lo más importante.

Durante los primeros días de vida, tu hijo y tú os estáis conociendo. Todo supone una absoluta novedad para ambos. Lo más importante en este primer momento es que aprendas a comunicarte con él, que vayas entendiendo poco a poco lo que necesita en cada momento y que sepas satisfacer sus necesidades.

El ambienterecién nacido tranquilo y el contacto con los padres ayudarán a tu bebé a sentirse a gusto. Háblale con suavidad para que te sienta cerca y acúnale cuando llore. Cuando le bañes o le cambies de ropa, hazlo con movimientos pausados y no pierdas ocasión de hablarle y decirle lo mucho que le quieres.

La lactancia es lo mejor que puedes ofrecerle en esta primera etapa de su vida. Ofrécesela a demanda, ya que al principio solo podrá comer muy poquito a poco; necesitará unas semanas para ir regulando las comidas. Su llanto no siempre responde a la sensación de hambre, pero la succión les suele calmar. Así que no es mala idea que cuando le notes inquieto o asustado, le ofrezcas alimento. Estar entre tus brazos le calmará.

Durante los primeros días de vida los cuidados del recién nacido están centrados en que coma y descanse bien. El cuidado de la piel y del cordón umbilical también centrarán tu atención en este momento.

Poco a poco tu bebé se irá regulando en todo lo que tiene que ver con los horarios e irá diferenciando el día de la noche. Puedes ayudarle situándolo en lugares luminosos y que no estén en absoluto silencio durante el día y más retirados, a partir de la última toma.

Los primeros meses de vida del bebé son muy cansados para la mamá. Para poder cuidar bien, es importante cuidarse. Pide ayuda cuando lo necesites e intenta descansar siempre que tu bebé duerma.

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