bebe

Mientras que el miedo del adulto puede ser irracional, el del bebé suele tener un origen y, por ello, un sentido. El bebé tiene plena confianza en sus protectores, y, por lo tanto, es inevitable que si siente una pérdida de esta protección, sufra una crisis de ansiedad y empiece a llorar. Además, los bebés son sensibles ante cualquier estímulo repentino que perturbe su paz y tranquilidad. Vamos a contarte algunos de los miedos que sufren estos pequeños:

Miedo al ruido:

Un ejemplo de este tipo de miedos sería cuando un bebé sube a un avión llora desconsoladamente, ésto es porque le duelen los oídos y por el ruido repentino del motor del avión. Sus oidos aún son muy sensibles.

Miedo a perderse:

Cuando el bebé empieza a moverse, le encanta explorar mientras sus padres lo vigilan. Si hay un momento en el que sus protectores no están mirándole sufre una crisis de ansiedad y corre hacia ellos. En cualquier situación que se dé en la que no esté con sus padres, sufre una crisis y comienza a llorar, ésta se le pasará cuando pueda, por fin, abrazar a sus padres.

Miedo a caerse:

El bebé reacciona con una crisis de ansiedad ante cualquier cambio de postura inesperado. Los movimientos tensos y rápidos de una persona nerviosa le indican al recién nacido la existencia de un peligro. Por ello, el niño siempre preferirá los brazos de su madre a los que tan acostumbado está.

Miedo a los extraños:

Cuando nace un niño suele ser cogido por muchas personas y a él le encanta. Sin embargo, en torno a los seis meses cuando empieza a distinguir a las personas, considera que todos son extraños excepto sus papás con los que pasa el día a día. Es normal que con esa edad llore si lo coge cualquier persona, aunque sean sus abuelos o tíos.

Miedo a la oscuridad:

Si el bebé llora cuando está sólo en la cuna por la oscuridad y encendemos la luz, seguirá llorando por estar lejos de sus protectores.Hasta que el niño tenga 2 años, no dejará de imaginarse monstruos, etc. cuando esté con la luz apagada.Es una etapa natural.

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