otosclerosis

Las personas con otosclerosis presentan un hueso esponjoso anormal que crece en el oído medio. Este crecimiento impide que los huesos del oído vibren en respuesta a las ondas sonoras y estas vibraciones se necesitan para que uno pueda oír. Aunque aún no se sabe con exactitud, siempre se ha pensado que la única manera de padecerlo era por herencia. Esta enfermedad la suelen detectar los familiares y amigos que notan que cada vez escuchas peor. Sin embargo, la propia persona no suele ser consciente de ello.

Debido a que el embarazo por los cambios hormonales que trae consigo, constituye uno de los más importantes disparadores de la otosclerosis. Los síntomas suele ser, la pérdida auditiva como el más evidente. Además, existen otros como los zumbidos de diferente intensidad, así como los mareos que ocasiones pueden producir pérdida de equilibrio y riesgo elevado a sufrir caídas. La otosclerosis puede empeorar lentamente. La afección tal vez no requiera tratamiento hasta que uno presente problemas auditivos considerables.

Finalmente cade destacar que el embarazo parece acelerar la progresión de esta enfermedad por lo que una persona que no está embarazada podría no darse cuenta de su problema pero durante el embarazo, empezar a notar cosas “extrañas”. Si durante la gestación notas algunos síntomas como pueden ser, escuchar peor, marearte, incluso, llegar a caerte, deberás acudir al médico para que te examinen y te traten antes de que sea demasiado tarde.

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