En la dieta de la madre no sólo hay que vigilar qué se come, sino también cómo se cocina. Comer demasiados alimentos fritos influye en el peso del bebé, según indica un novedoso estudio que presenta en el congreso Marie Pedersen, un reciente fichaje del CREAL que ha estudiado 1.000 bebés y madres en España, Grecia, Dinamarca y el Reino Unido. “En las madres que comen más fritos el bebé puede llegar a pesar 130 gramos menos. Sería lo mismo que pasaría con una madre que fumara cinco cigarrillos al día “, explica Pedersen. El perímetro craneal de los bebés al nacer también era más pequeño.

Los agentes responsables de este desarrollo inferior son los acrilamida, unas sustancias que se producen en algunos procesos de cocción, sobre todo en los fritos. Hasta hace una década se pensaba que estos elementos cancerígenos y neurotóxicos sólo se formaban a raíz del proceso de combustión de los cigarrillos y en algunos plásticos. Pero en 2002 investigadores suecos confirmaron esta vía.

Y no depende sólo de cómo se cocina en casa, sino también de los productos manufacturados. Hay patatas fritas, pan y galletas en la que se siguen procesos de producción que generan fuerza acrilamida.

Los científicos traducen sus resultados en dos recomendaciones. Por un lado, que la industria alimentaria revise los procesos de producción para reducir la producción de acrilamida. Por otra, “que durante el embarazo las madres coman menos fritos, sobre todo patatas”, dice Pedersen. Es mejor comer productos frescos, a la plancha o hervidos.

 

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