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Continuamos enumerándote ciertos mitos sobre los bebés que no tienen fundamento, ya estuvimos hablando sobre, el estornudo, el azúcar en el hipo, el llanto en los pulmones, las uñas, el pelo…..

MITOS A DESTERRAR:

7. NO DEBEN SALIR HASTA CUMPLIR LOS 15 DÍAS: FALSO

Es muy posible que este mito se deba al deseo de preservar al recién nacido, aún frágil, de pescar alguna enfermedad. Naturalmente, no se lo debe exponer al contacto con una persona afectada por una enfermedad infecciosa, pero esto no tiene nada que ver con el aire libre. Para saber si se puede salir o no con el bebé, sólo hace falta usar el sentido común.

En verano se evitarán las horas de más calor, prefiriendo el fresco de la mañana. Y en invierno no se saldrá cuando haya mucho viento o llueve. El frío en sí no produce ni resfríos ni otras enfermedades, lo importante es que el bebé esté vestido de acuerdo a lo necesario para las diferentes situaciones.

8. AL NACER AÚN NO VE: FALSO

¡Claro que ya ve!. Apenas llegan al mundo premian a su mamá con una larga y profunda miranda. Se sabe que los recién nacidos ven mejor a una distancia de entre 15 a 30 centímetros. Por eso, todos los adultos, no sólo las madres que hablan con un bebé de pocas semanas se acercan instintivamente a él, inclinándose sobre la cuna.

A medida que el chico crezca, su visión se va ampliando cada vez más, de manera que a los seis meses ya ve a la perfección los objetos que se encuentran a una distancia de entre tres a cuatro metros. Al año, ve prácticamente igual que un adulto.

El bebé distingue también los colores, prefiriendo durante los primeros meses los contrastes fuertes y los tonos contundentes. Así, observará durante más tiempo un globo rojo que otro gris y se interesará más por un estampado fuerte que por un trozo de tela con flores suaves.

 

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9. SI SE AGREGAN CEREALES A LA ÚLTIMA MAMADERA DORMIRÁN MEJOR: DEPENDE

También puede tener el efecto contrario y provocar que el pequeño, con la panza llena de gases, se despierte con más frecuencia. Es comprensible que una madre o un padre que lleve noches sin dormir de un tirón se aferre al primer consejo que le prometa un poco de descanso. De ahí que el mito de que el bebé duerme mejor con el estómago más lleno se encuentre entre los más difíciles de erradicar.

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