comiendo.jpg• Da ejemplo y haz que tu hijo vea que tú también te alimentas de forma saludable. Si ve que comes frutas y verduras, seguro que antes o después querrá probar tu comida de adulto.

Esconde legumbres y verduras en las salsas de la pasta o de la carne guisada. Es una buena manera de añadir unas cuantas vitaminas extra a su dieta.

No compres patatas fritas u otros snacks ni chucherías. Si no están en el armario, tu pequeño podrá comérselos.

• Si notas que tu hijo está desganado, no le des zumos de fruta entre comidas, sólo agua, así será más fácil que llegue a tener hambre.

• Haz que tu hijo participe en el proceso de comprar y cocinar los alimentos, le encantará ayudarte. ¡Puedes incluso motivarle especialmente para que escoja las piezas de fruta o verdura de colores más vivos.

No te rindas nunca. Si un día no quiere comer algo, prueba a volver a dárselo al cabo de un par de días. No te apresures a ofrecerle alternativas.

Ponle raciones pequeñas y simples. Se sentirá orgulloso si consigue acabarse el plato y si quiere más seguro que te pedirá.

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