la familia

Cuando hay varios hermanos, tratarlos siempre en grupo hace la relación un tanto impersonal. Conviene dedicar algún tiempo en exclusiva para cada uno (sin que eso implique favoritismos) para personalizar el vínculo afectivo y estrechar lazos de manera individual. Sólo uno de cada cuatro padres y una de cada dos madres creen que dedican a sus hijos bastante tiempo y atención, según un estudio reciente realizado en Europa. Es cierto que, a veces, es difícil encontrar momentos para estar con los chicos.

¿Cuál es la razón?: Que la edad infantil suele coincidir con una etapa en la que muchos padres están haciendo un gran esfuerzo para situarse en su profesión. Pero un problema aún mayor que la falta de tiempo sería desconocer la importancia que tiene para los chicos la atención que se les dedica. Para sentir realmente el amor, deben recibir muestras palpables de él, y una de ellas es el tiempo que los padres comparten con ellos. Si pensamos que el tiempo que dedicamos a los chicos tiene que ser “el que nos sobre”, podemos encontrarnos con que es poco o ninguno.

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Acompañarlos no es una actividad menos importante que otras (alimentarlos, vestirlos…). Y no pensar que es suficiente con que sea mamá la que dedique su tiempo, ya que el contacto con el padre es esencial. La interacción intelectual y afectiva con el adulto es la vitamina más potente para lograr un buen desarrollo intelectual y emocional. Y cuando no ha existido el hábito de la relación, será difícil recuperarlo cuando el chico alcance la adolescencia. Los años de la infancia son preciosos, pasan rápido y no vuelven.

Pero tampoco hay que caer en el otro extremo, ya que los chicos también necesitan jugar solos o con sus amigos, disfrutar de tiempo para ellos, tener experiencias propias y desarrollar su individualidad. Dediquémosles la atención necesaria (que en los primeros años es mucha), pero sin agobiarlos ni hacernos omnipresentes, sobre todo a medida que crecen.

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