Los piojos son uno de los problemas que preocupa a los padres y profesores en los colegios.

En muchos de ellos, durante el curso escolar, se adjunta una circular donde se informa sobre la prevención e indicaciones de actuación, en caso de detectar que un niño tenga piojos.

El contagio de piojos es muy rápida y sencilla, pues se transmiten únicamente por el contacto, ya sea de peines o cepillos, toallas o el contacto directo entre las cabezas.

Los piojos son insectos que sobreviven en distintos ambientes y se alimentan de la sangre humana. Producen una saliva irritante que se inyecta en el cuero cabelludo para alimentarse, lo que produce el molesto picor.

Aunque la aparición de un plaga de piojos en los colegios, crea automáticamente una gran alarma social, hay que recordar que los piojos no transmiten enfermedades.

Para prevenir la aparición de piojos, se recomienda lavar el cabello frecuentemente, peinarlo y cepillarlo a diario, evitando que se enrede y se formen molestos nudos, revisar habitualmente la cabeza de los niños, sobre todo en la nuca y detrás de las orejas, y evitar el intercambio de elementos de higiene personal como peines, gomas, hebillas, gorros, cepillos…

En caso de detectar la aparición de los piojos, es cuando se deben empezar los tratamientos necesarios y el uso de lociones y champús específicos para paliar la infestación. No es aconsejable emplear los productos antiparasitarios de forma preventiva, puesto que una aplicación inadecuada, puede producir una resistencia que sería improductiva en caso de contagio.

Hay que seguir el tratamiento con constancia, según las instrucciones indicadas en las lociones antiparasitarias, a base de piretrinas, que se adquieran en las farmacias.

Es un tratamiento largo, que se debe repetir durante varios días para matar a los piojos y evitar que sigan creando huevos. Para quitar las liendres adheridas al cabello, se recomienda el uso de peines con púas muy juntas, que puedan arrastrar la liendre hacia el final del cabello.

Del mismo modo, hay que desparasitar los cepillos, peines y otros elementos higiénicos utilizados, para evitar un nuevo brote por contacto.

Por otro lado, también hay que vigilar el cabello de las personas que hayan estado en contacto con la persona que tenga piojos, y seguir las mismas acciones de prevención y tratamiento.

Hay que extremar las precauciones de higiene para evitar y acabar con una plaga de piojos, pero no hay que olvidar, que no es una enfermedad.

Es muy común asociar la presencia de piojos con una ausencia de higiene y una determinada condición social baja, pero no es real. Los piojos no entienden de estatus y pueden aparecer por descuido sin que sea un motivo de vergüenza o de discriminación social. Hay que tratarlos con naturalidad, eficacia y constancia para erradicar esta plaga, sobre todo molesta, que se contagia con tanta facilidad.

 

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