El dolor en el parto es una solución a un conflicto que hay entre el cerebro de nuestra especie, el desarrollo prolongado, el hecho de que la gestación no puede durar eternamente, que la postura bípeda reduce los diámetros del canal del parto, y que el niño tiene que pasar por ahí. El dolor es una solución a muchos problemas. Las sensaciones en su intensidad antes y al comienzo del reflejo de expulsión,  ayudan a lograr el fenómeno del sueño entre contracciones: un cansancio exquisito, necesario, determinado por la naturaleza y que produce un sueño profundo entre contracciones. Esta parte del proceso de parto ayuda a renovar energías y suplir fuerzas para terminar el parto y establecer la lactancia inmediata.

El dolor en el parto es todavía un misterio para los científicos. Se sabe que durante la gestación casi todas las fibras nerviosas sensitivas al dolor que se encuentran en el cuerpo del útero desaparecen, mientras, que el mayor número de ellas se encuentra en su cuello. Por análisis de lo conocido, se cree entonces que la respuesta del cerebro al dolor hace que se segregue la oxitocina necesaria para que la mujer de a luz. El nacer y tener que atravesar el bebé la pelvis de la madre implica trasformar una estructura normalmente rígida y estable en un túnel maleable y estirable.

Otra de las explicaciones por las que tenemos dolor en el parto podría ser que debido a que somos bípedos y el cerebro de ha expandido en la evolución humana, se habría producido una desproporción de la cabeza del feto y el canal del parto óseo.

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