Cuando un bebé no coge peso es necesario llevarlo al pediatra para actuar cuanto antes y solucionar el problema. Lo primero es saber por qué ocurre. Algunas de las causas que pueden estar sucediendo son las siguientes.

Causas maternas que afectan a la lactancia

  • Si la madre tiene hipotiroidismo o hipertiroidismo, puede tener menos leche de la normal, y aunque el bebé tenga hambre y mame mucho no está alimentándose. Por ello, es preciso ajustar los tratamientos de la madre.
  • Algunos medicamentos pueden disminuir la producción de leche materna: estrógenos, ciertos diuréticos o antihistamínicos.
  • Si la madre vuelve a quedarse embarazada, la producción de leche se reduce.
  • Alteraciones de la glándula mamaria.
  • Pérdida importante de sangre durante el parto. No os preocupéis, si es vuestro caso, ya que poco a poco la leche volverá a restablecerse y podréis darle de mamar al bebé.
  • Si la madre se ha operado del pecho, en el aumento, con las prótesis, los conductos no se tocan y no suele haber problemas.

Problemas al dar el pecho

  • Si el bebé está colocado en mala posición puede dificultarle el mamar. Primero debemos aprender a colocarnos al bebé.
  • El bebé debe comer siempre cuando le apetezca. Si le apetece cada 2 horas, así debe ser y no debemos ponerle nosotros los horarios. Aún no, cuando sea mayor sí.
  • Si se le llena el estómago con agua, no puede mamar.
  • Si se le pone el chupete al bebé para quitarle el hambre lo único que hacemos es perjudicarle. Debemos darle de comer, siempre que le apetezca.

Alteraciones del bebé por las cuales no engorda

  • Si el bebé tiene problemas en el frenillo lingual le dolerá y no querrá comer. Hay que hablalo con el médico.
  • Si pierde demasiado peso, no tiene fuerzas para mamar.
  • Bebé prematuro o de bajo peso.
  • Retrognatia, que significa, mandíbula pequeña, puede tener problemas para mamar, pero con el tiempo, crecerá.
  • Síndrome de Down: tienen hipotonía y la lengua grande, lo que les dificulta mamar.
  • Cualquier enfermedad puede hacer que el bebé pierda el hambre y, por consiguiente, coma menos y no engorde.

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