La afección conocida como síndrome de mala absorción es producto de una incapacidad del intestino delgado para absorber determinados alimentos o algunos de sus componentes. A veces es la consecuencia de una reacción alérgica a ciertos alimentos, lo que provoca el rechazo constante del organismo.

Algunos de los síntomas son la diarrea, pérdida de peso, malestar y dolores abdominales. Lo primero que hay que hacer en estos casos es identificar el elemento alérgeno. Habrá que suspender durante una semana el consumo de aquellos alimentos con mayor capacidad de reacción, que son los elaborados con leche, trigo o azúcar. Los tomates también deben estar bajo sospecha.

Una vez pasado ese lapso, vuelva a introducirlos paulatinamente, uno por uno. Una receta casera muy efectiva consiste en administrar raíz de consuelda al niño con la ayuda de una cucharita, dos veces por día. Las infusiones de manzanilla también son muy útiles a la hora de relajar las molestias intestinales y facilitar su rehabilitación.

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