tiroides embarazo

La carencia de yodo en el feto es la consecuencia de la carencia de yodo de la madre. Si durante el embarazo hay una severa deficiencia de yodo en la alimentación de la madre estará alterada la síntesis de las hormonas tiroideas e la madre y del feto. Las hormonas tiroideas juegan un papel esencial en la maduración del cerebro. La falta de estas hormonas durante la etapa fetal ocasiona un daño cerebral irreversible y un retardo mental permanente.

El feto necesita de las hormonas tiroideas de la madre, que atraviesan la placenta desde el inicio de la concepción, en cuantía suficiente para mantener un desarrollo fetal normal hasta que el feto empieza a desarrollar su propio sistema de producción. Además, una mujer con falta de yodo, puede tener partos prematuros, abortos, y mayor mortalidad perinatal. Además, esto puede llevar a malformaciones fetales. Si tenemos problemas de tiroides debemos acudir al endocrino para que nos traten y acudir a todas las consultas y es que un embarazo de una mujer con problemas de tiroides es un embarazo de riesgo.

La prevención de las alteraciones tiroideas empiezan desde el embarazo y el problema más importante que tiene el desarrollo del embrión y del feto en relación con el tiroides es la Carencia de Yodo. Si la madre tiene cubiertas sus necesidades de yodo toda va bien. Por ello, se deberá hacer un seguimiento del yodo de la madre. El yodo es un nutriente que podemos encontrar en muchos alimentos. Durante el embarazo, las necesidades de yodo de la madre se incrementan. Si, normalmente, una mujer requiere de unos 150 a 200 microgramos de yodo al día, las gestantes necesitan un aporte de entre 200 y 300 microgramos diarios. Se considera que el pescado de origen marino, el marisco y las algas son los productos que presentan un contenido más elevado de este nutriente.

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