En la actualidad, y sobre todo si el seguimiento de tu embarazo lo haces a través de seguro privado, es muy poco habitual que te pases de la fecha prevista para el parto.

Antiguamente, no se llevaban tantos controles y desde la fecha que te marcaba el médico hasta la que el bebé decidía nacer, sólo quedaba esperar y poner en práctica algunos métodos tradicionales que, supuestamente, provocaban el parto.

Una de las tradiciones más seguidas es la de tomar chocolate caliente, sobre todo en invierno. Aunque las madres que estén desesperadas en pleno mes de agosto y estén deseando que nazca ya su bebé, se toman un buen tazón de chocolate bien caliente si eso sirve para acelerar el parto. Sencillamente porque el chocolate es excitante  e ingerirlo podría provocar que el bebé se moviera, se encajara y vinieran las contracciones.

Otro consejo de costumbre es el de dar largas caminatas para incentivar que el bebé se mueva, se encaje y pueda empezar a provocar las contracciones previas al parto. En según qué ciudades, esta tradición está unida también a cierto culto religioso, así, el caminar cobra más fuerza si se realiza alrededor de una iglesia, catedral, etc. y se completan un determinado número de vueltas mientras se reza una oración. Eso ya dependerá de la fe que cada madre tenga o de lo desesperada que se encuentre y quiera poner en práctica todos y cada uno de los métodos naturales que le cuenten.

También es recomendable practicar sexo, a no ser que el médico lo haya contraindicado por haber algún riesgo para el feto, como por ejemplo, en el caso de que haya alguna fisura en la bolsa. Los orgasmos producen unas contracciones en el útero que pueden inducir al parto de forma natural.

Por supuesto, cualquiera de estas formas de provocar el parto son mucho más naturales que la inducción a través de medicamentos que provocan las contracciones. Y, aunque no están científicamente probadas,  si no logramos nuestro objetivo, al menos practicaremos sexo, caminaremos mucho y tomaremos un rico chocolate, lo que no hace mal a nadie.

 

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