La mayoría de las madres nos preocupamos cuando nuestro hijo no come como debería, al menos desde nuestro punto de vista, y esto nos genera una preocupación que nos hace consultar de manera insistente a nuestro pediatra. Todos somos conscientes de la importancia que tiene la comida en el desarrollo de los pequeños, y por ello los trastornos alimenticios en niños hoy día son tratados con detenimiento en las consultas de los especialistas.

La forma de alimentar a los niños va a condicionar la salud de su presente y de su futuro cuando sea adulto, de modo que es normal que madres o padres nos preocupemos si notamos que algo falla en las ganas de comer de nuestros vástagos.

Fuente: moms.popsugar.com
Fuente: moms.popsugar.com

Antes de alarmarte, no obstante, debes tener en cuenta una serie de consejos para tratar de abordar este problema con tranquilidad.

Lo primero que debes saber es que si no come no debes obligarle ni insistir, porque de este modo puedes provocar el efecto contrario y favorecer que el niño siga sin comer. No hay que castigarle, sino adoptar una actitud neutra y quitarle importancia al hecho de que no coma.

Por el contrario, tampoco hemos de premiarle porque coma, ya que esto es algo que debe hacer sin más y así ha de verlo. Al darle un premio por comer parece que nos está haciendo un favor y así da la impresión de que le estamos manipulando.

Es aconsejable hacer de las comidas un momento agradable y evitar que se conviertan en el momento del día en el que medir fuerzas con tu hijo. Mejor si se hace en familia y de la forma más natural posible.

Tampoco es recomendable comer viendo la televisión o con cualquier otro elemento de distracción.

Permitir al niño elegir de algún modo, pues si siempre escogemos alimentos que no le gustan es evidente que nos resultará más difícil conseguir que el niño coma algo.

Si a pesar de tomar estas medidas no consigues aumentar el apetito de tu hijo, puedes acudir a algún especialista para que te aconseje algún tratamiento o te haga alguna otra recomendación.

La homeopatía, por ejemplo, es una opción interesante, por lo que también puedes plantearte acudir a un experto en esta terapia médica. Existen otras alternativas de modo que puedes consultar con  tu profesional de la salud que es quien mejor te podrá aconsejar en estos casos.

Pero, sobre todo, lo más importante es estar tranquilo y pensar que con las medidas adecuadas nuestro hijo acabará comiendo bien y seguirá creciendo sano y fuerte como los demás.

 

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