La verdura es una de las grandes enemigas de la alimentación infantil.

Desde que dejamos de darle al niño la comida triturada, resulta toda una odisea conseguir que se coman un calabacín, unas espinacas, una judías verdes…

Muchos padres se desesperan (y muchos niños también), cuando tienen que poner algo verde en el plato. Nosotros sabemos lo importante que es la alimentación y los beneficios de determinados productos, como puedan ser las verduras, las hortalizas, las legumbres… Pero, precisamente, este tipo de alimentos, suelen ser los que resultan menos atractivos a los niños, y también a muchos mayores. Sin embargo, nosotros podemos decidir omitirlos de nuestra dieta y acarrear con las consecuencias, pero no queremos que ellas prescindan de los buenos nutrientes.

Una posible solución a este problema, es disimular estos alimentos con otros que sí les gusten. Así, puede ser las hamburguesas con verduras, por ejemplo, así como hacer una pizza de verduras.

Es muy posible que si le decimos al niño que hoy tiene para cenar puré de verduras, automáticamente diga que no tiene hambre, que no le gusta o se niegue rotundamente a probarlo. Y ahí comienza una intensa odisea que, supongo, todos los padres conocemos.

Pero, si le decimos que esta noche ¡cenamos pizza!, es muy probable que la cena se convierta en una fiesta.

Así pues, podemos prepara la masa de la pizza de la forma habitual pero con las espinacas, calabacín, berenjena o alguna otra verdura que se nos ocurra, como ingrediente estrella.

Acompañada de tomate cortado en trocitos pequeños, con nueces troceadas, algo de jamón y una base de queso, puede resultar una pizza riquísima y muy saludable. Con la mezcla de los otros ingredientes y la magia de la pizza al horno, el sabor de las verduras queda bastante camuflada y los niños disfrutan de los nutrientes de las verduras.

 

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